2 mayo, 2026

Vivimos como si esta vida fuese eterna

Atardecer y tiempo

Postergamos porque sí, porque hoy me da pereza, y bueno, lo dejo para mañana… hoy solo es un día más… pero, la realidad es que hoy ya está pasando y es un día menos…

Si lo concibo de esta forma pondré en valor cada segundo de mi existencia en esta Tierra. Suena crudo y tal vez pesimista verlo así, sin embargo, la mayoría de las personas tendemos a soslayar un aspecto básico de nuestras vidas como seres humanos: la impermanencia.

No somos un para siempre (el alma lo es), somos un pestañeo para el Universo y sin embargo, nos damos el lujo de no vivir, de no sentir, de no crear, de no expresar y tampoco amar con nuestro pleno potencial. Tenemos miedo y sentimos que salirnos de ciertos parámetros aceptados, nos dejará fuera de un algo aparentemente importante.

La exclusión es un asunto paralizante si lo consideramos desde el punto de vista biológico (supervivencia) y sistémico (por ejemplo, en el ámbito familiar primario). Pero, somos personas que han crecido y alcanzado algún grado de evolución y comprensión acerca de qué va esta experiencia de estar vivos.

El problema emerge cuando nos auto-excluimos de nuestras propias vidas, cuando no estamos ciento por ciento presentes, pulsantes y radiantes siendo plenamente soberanos de nosotros mismos.

Sucede sin ser conscientes: vemos como algo normal postergarnos, volvernos dependientes de otras personas, de un trabajo que nos da seguridad, de adicciones, de creencias, de patrones de comportamientos… Puede ocurrir que una persona se ancle a alguno de esos escenarios y que su vida transcurra dentro de su "normalidad", dejando arrinconados y paralizados viejos sueños, talentos, aficiones, tal vez conversaciones pendientes, etc.

Ante este estado de inercia vital, a menudo ocurre un movimiento inesperado, muchas veces desestructurante, catalizador, como un auténtico sismo que mueve lo que se tenía por seguro y habilita una oportunidad. Este momento es un regalo (aunque en apariencia luzca como un drama). La vida te está regalando la chance de volver a ti.

"Cuando algo se 'rompe' por fuera, nos da un aventón energético a nivel interno que nos sacude y nos deja haciéndonos preguntas. La mayoría de las veces son preguntas incómodas, pero son absolutamente necesarias."

Las personas creemos que nos habitamos completamente, sin embargo, hay partes de nosotros que están vacías, pues las hemos proyectado afuera.

Estoy absolutamente segura que las personas albergan tesoros y potenciales en parte desconocidos para ellas mismas, y es triste que la gran mayoría se marche de esta experiencia de vida sin haberse conocido y expresado en su naturaleza más pura y genuina.

La conciencia de la finitud del tiempo juega a nuestro favor. No te distraigas. ¿Adónde diriges tu atención y tu foco? Allí va tu energía. Esto es muy importante: cuídala como cuidas tu jardín, inviértela en lo que te hace sentir bien.

¿Qué es lo que te llena el corazón y aún no estás haciendo? Ponte en marcha, el tiempo es ahora!